sábado, 2 de julio de 2011

Último día y de vuelta a casa

Ya estamos todos en casa. Algunos habrán dormido un montón y se habrán atiborrado de todos esos platos tan buenos que sólo comemos en casa. Otros habrán estado con sus amigos contándoles el viaje (lo bueno y lo menos bueno), otros habrán recuperado todo lo que dejaron antes de irse. Algunos hasta hemos tenido que volver a seguir trabajando. La cosa es así.

Pero ahora lo que nos interesa es hablar del último día que pasamos en Londres de este maravilloso (y cansado, ¿o no?) viaje.

Por la mañana tocó madrugar un poco menos, pero a cambio tuvimos que preparar la maleta y recoger la habitación. Todas las maletas entraron en el peso permitido (enhorabuena, habéis ganado el premio a la promoción que mejor se ha sabido organizar con el equipaje!!) y las habitaciones quedaron más que correctas (dos enhorabuenas).
Salimos en otro día nublado hacia en British Museum. En la entrada nos hizo una foto con una supercámara un japonés que luego iba a venir a España. Cuando la mande ya la pondremos, que seguro que es la mejor del viaje (mientras tanto esta también vale, porque total, para los que somos guapos lo de menos es la cámara...)
Ya dentro del museo cada uno visitó lo que podía considerar más interesante. Imprescindibles Grecia, Babilonia y Egipto.
El premio a los más previsores fue para los chavales de la foto, que consiguieron ver lo que más les interesaba ¡sentados!. En fin, un récord.
Salimos del museo y nos fuimos a Oxford Street (que casi ni habíamos pisado) y aún cayeron algunas compras. Después de comer y ya de cara al punto de reunión lo que también cayó fue la mayor tormenta de todos los días en que estuvimos allí. Algunos (yo el primero) ya habíamos dejado el paraguas y el chubasquero en la maleta, así que un alarde de organización y por grupos perfectamente coordinados (menos mal del teléfono móvil, que si no...) conseguimos cumplir con el último punto de nuestro viaje: ¡un concurso de camisetas mojadas!. Si hubiera sido de pies mojados habría estado muy reñido, pero como sólo contábamos la ropa, ganó Andrea, que parecía recién salida de la piscina (pero lanzada dentro con toda la ropa).
Ya tuvimos el tiempo justo de llegar a por las maletas y cambiarnos lo más mojado y llegar al autobús, que nos esperaba puntual.
El viaje hasta el aeropuerto fue muy silencioso (o hablaban en voz muy baja o estaban dormidos,je, je) y ya en Luton pasamos por el típico rosario de revisión de maletas, quitar armas peligrosisímas como un sacacorchos dentro de una cabina telefónica (yo cada vez que lo veía me meaba de miedo) y elementos básicamente utilizables para la elaboración de artefactos explosivos como la manteca de cacahuete. ¡Si es que semos mu peligrosos!
Luton volvió a resultar un aeropuerto más grande de lo esperado (gracias, Ana, por tus informaciones), especialmente para Martín y Carlos y MUY ESPECIALMENTE para Ramiro y Alex (de copiloto). Además Ramiro mostró su habilidad en esquivar, así que este año se puede lanzar a las vaquillas, que no lo pillarán ni todas juntas.
El vuelo fue puntual y sin problemas y después de echar un bocado en Reus y en un par de horicas más llegamos a Barbastro.
A partir de aquí no os puedo contar más, ya que cada uno tiene su propia historia.

Aún queda una entrada más. Dentro de unos días y ya descansados le hincaremos el diente. Mientras tanto os recuerdo que si leéis esto y nos olvidamos de algo, nos lo podéis mandar al mail de la página principar, porque este blog ES DE TODOS Y PARA TODOS.

Nos veremos en septiembre, con unos antes que con otros. Mientras tanto os deseamos un largo descanso y un feliz verano.

Marisa, Berta y Jesús

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