lunes, 25 de junio de 2012

La vuelta a Londres en un solo día

Puff. Ya estamos aquí otra vez.
Hoy nos hemos puesto tibios de movernos por Londres. Empecemos.

Nos hemos levantado bien pronto, como siempre, y como siempre hemos dejado a todos nuestros alumnos que llegaran un poco antes que nosotros para que no se sintieran mal.
Hemos cogido nuestro metro, por el que los chavales ya se mueven mejor que por el cuarto de estar de su casa y nos hemos ido a la catedral de San Pablo. La hemos visitado entera, buscando los asientos más estratégicos ya desde primera hora de la mañana y hemos culminado subiendo a la linterna, más de 500 escaleras. Sara Cuello lo ha pasado un poco mal subiendo y bajando por las escaleras más altas, pero se ha portado como una campeona y le hemos dado un aplauso.
De allí nos hemos dirigido por el puente del Milenio (que no se nos olvide que Pablo Conde nos ha tocado un poco el piano en unos pianos que hay por la calle, y lo ha hecho muy bien) hasta la Tate Modern y el teatro de Shakespeare, el Globe. Hemos empezado desde allí un largo paseo por la orilla del Támesis, pasando por el barco del pirata Drake, la catedral de Southwark (sin entrar, que no se podía), las ruinas del palacio del obispo de Winchester y las galerías Hayes, llegando al nuevo ayuntamiento de Londres, por donde hemos comido rodeados de arquitectura moderna y de alumnos durmiendo en los duros bancos de piedra de la plaza, pero a ellos les daba igual. 
Hemos pasado por el puente de la Torre hasta el coqueto muelle de Santa Catalina, donde hemos visto unos barcos de impresión. Casi cogemos uno para volver a Barbastro remontando el Vero. De allí hemos pasado por la Torre de Londres donde fallecieron muchos nobles ingleses y guardaban leones.
Otra vez en metro nos hemos dirigido hacia Stratford, donde está situada la villa olímpica, que aún no se puede visitar (ni está terminada, que estos ingleses no van a llegar a tiempo…). Desde el centro comercial más grande de Europa, Westfield, hemos llegado a ver el estadio olímpico, el centro acuático y la piscina de waterpolo. Insistimos en que creemos que no llegarán a tiempo, pero por si acaso no lo decimos ni en inglés ni en voz alta por si nos pegan.
Ya volviendo otra vez hacia el centro, hemos hecho una parada en la nueva City, con edificios altísimos como el 1, Canada Square y en una plaza hemos visto como se lo pasan bien los ejecutivos que luego dicen que estamos en crisis. Allí ya nos han empezado a cantar su nueva composición musical Jara y Lucía, en plan kani. Ya veremos si se ganan la vida con eso o tienen que seguir estudiando.
De allí a casa, que ya no podíamos más.
Hoy ha sido el último día completo en Londres, y la verdad es que lo hemos aprovechado al máximo, visitando un montón de sitios gracias a la experiencia que tiene Juanjo de la ciudad.
Mañana prepararemos las maletas, nos iremos un rato al British Museum, luego por el trozo de Oxford Street que no hemos visitado, a comer y a las cuatro nos cogerá el autobús.
Si todo va bien, llegaremos a Barcelona sobre las once de la noche, y ya os llamaremos para deciros a qué hora llegaremos a Barbastro (sobre las dos, si no hay retrasos).
En la próxima entrada pondremos todo eso que no hemos tenido tiempo de añadir o nos ha faltado batería o más ganas o no sé qué, como por ejemplo lo que hay en el tercer sótano de Cyberdog.
Recuerdos para todos y hasta pronto.

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