viernes, 26 de junio de 2015

Ya en casa

Pues sí. Ya en casa.
Pero aún quedan cosas por contar. Sólo algunas, porque el resto os las tendrán que contar los chavales, que así tiene más gracia, y después de todo cada uno tiene que contar la fiesta según le haya ido. Eso es lo realmente importante.

Nuestro último día en Londres empezó pronto, porque había que dejar la maleta hecha y las habitaciones vacías antes de salir del alojamiento.
Nos fuimos en metro (cuántos kilómetros hemos debido hacer) hasta la zona de tres importantes museos: el de historia natural, el de ciencias y el Victoria and Albert. Un par de horillas para dar una vuelta y ver lo a que cada uno le interesara más.
Los profes nos dimos una vuelta por los dinosaurios y por la zona roja (geología) del Natural History Museum y luego nos fuimos al V&A a ver una exposición sobre el Lujo.
Quedamos (la mayoría tumbadicos en la hierba, que estos chavales entre las caminatas, los madrugones, el programa tan intenso.... y dormir poco por las noches!!! -sólo algunos, que otros lo han hecho a pierna suelta y un montón de horas) en una tasca para reunir fuerzas y nos fuimos en dirección a los almacenes Harrod's. Para que no se dijera que no habíamos montado en los típicos autobuses londinenses rojos de dos plantas, hicimos un breve recorrido de un sitio al otro.
Por Harrod's cada uno se movió como pudo. En cualquier caso no deja de llamar la atención pasar por las tiendas de las marcas más caras del mundo y ver los precios. Con lo que juntábamos entre todos no podíamos comprar casi nada!!. Bueno, cuando sean ricachones y vuelvan a Londres por su cuenta, ya se volverán a pasar para comprarse lo que más les apetezca.
Salimos de Harrod's, y como íbamos bien de tiempo (por primera vez en todo el viaje), nos fuimos en metro a dar un paseo por Oxford Street, que se nos había quedado pendiente el primer día.
Otro metro y al alojamiento, que el bus ya nos esperaba en la puerta.
Salimos de Londres (tremenda para ir en coche, ya no os contamos en autobús), llegamos al aeropuerto, pasamos los controles, bien cacheados, revueltas las maletas y todo lo que se les ocurrió a los de la frontera, para ir corriendo al avión, que no queríamos que nos facturaran las maletas.
En fin, el resto ya lo sabéis: avión, control exhaustivo de la documentación por parte de los mossos (debían de tener pintas de terroristas estos menores), bus y a Barbastro.

A estas alturas ya deben de haberse descansado y comido los platos favoritos, que los padres somos todos iguales y nos desvivimos por nuestros hijos, especialmente si pasan unos días fuera.

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