viernes, 2 de julio de 2010

DESDE / HASTA (dedicado a todos)

Hola otra vez a todos.
!Menudo viaje¡, si es que hemos tenido de todo menos mal tiempo.
Desde maletas perdidas a maletas encajadas, desde juergas nocturnas (generalmente silenciosas) hasta días de hablar, hablar, hablar... y pasarnos la parada del metro, desde negritos (estupendos) bailongos hasta exhibicionistas de H.B.B. (horribles barrigotas británicas), desde comida china hasta comida italiana (pasando por española -por supuesto-, india, británica...), desde vagones de metro que mutaban misteriosamente de color (malditos duendecillos!!) hasta vagones de metro que milagrosamente nos llevaron (casi siempre) a donde queríamos a todos (ya no tan casi siempre), desde los goles de la selección de fútbol (la nuestra) hasta los montones de banderas de la selección inglesa (total, para lo que les han servido, cuatro que les metió Alemania), desde Tescos hasta Harrods, desde siestas (a cualquier hora y en cualquier verde) hasta insomnios, desde interminables partidas de cartas hasta..., hasta..., hasta más interminables partidas de cartas, desde Notting Hill hasta Camdem Lock, desde la punta de St. Paul's (quinientas y pico escaleras y olé) hasta las duchas del segundo hostel (ochenta y ocho escaleras y olá desde la tercera planta), desde excentricidades (un pie a cada lado del meridiano, no, una nalga, una nalga, ¡qué vergüenza, eso no es un profesor!) hasta llamadas interminables (y con mala cobertura) para encontrar a todos, desde paseos en toalla por los pasillos del hostel hacia las duchas (por cierto, ¿nadie tiene ninguna foto?, ¡no me lo puedo creer!) hasta paseos por la Tate Modern (¡manda eggs que le paguen a alguien por pintar esto!, me voy a echar una siestecita en ese verde tan rico, que me parece que esta noche no he dormido muy bien), desde policías que miraron los permisos de la guardia civil al salir hasta policías que miraron permisos de la guardia civil al llegar (¿pues no se acordaban de que ya los habían mirado?), desde el uno hasta el cuarenta y siete (a veces 45, otras 48...), desde alumnos perdidos hasta alumnos vueltos a perder, y vueltos a perder, y vueltos a perder, y vueltos a perder... (¿no he dicho esto ya antes?), desde candados de los que se perdió la llave hasta candados que perdieron los números (y menos mal del boli bic), desde el cambio de la guardia (mmm, que bien se está en la sombra en vez de viéndolo) hasta la salida de los de Stomp por la puerta trasera (mmm, qué bien se está haciéndose una foto con el negrito), desde Soho (¿se va por aquí? hasta Chinatown (¿pero seguro que se va por aquí?), desde el pollo del KFC (malvado dependiente que insistió en vendernos tanto...) hasta los plátanos, aunque al principio fueran un helado... (curioso, muy curioso...), desde quedar a las nueve para salir a las nueve y media hasta quedar a las ocho y media para salir a las nueve (o nueve y cuarto, que es estrés es muy malo), desde jotas junto a Hyde Park hasta pasadas de estación de metro en Oxford Street, desde escaleras eléctricas (que evidentemente se mueven solas) hasta escaleras tradicionales (que evidentemente NO se mueven solas ¿por qué será?), desde los golpes/percusión de Stomp hasta el golpe que ha supuesto para alguna familia ver lo que sus hijas les hacían a los de Stomp (con mucho cariño, eso sí), desde los viajes en grupo hasta los viajes a plazos, desde el Generator hasta el Smart Russell Square, desde lo alto de la London Eye (por cierto,¿quién tiene la foto de todos juntos en la cabina de la noria?) hasta la cripta de St. Paul's (menos mal que pudimos hacer pis!), desde los que empalmaron la última noche hasta los que durmieron como troncos (alguno a su pesar), desde los que pasamos sin ningún problema los controles del aeropuerto de Stansted (si es que tenemos cara de buenos...) hasta las peligrosas terroristas internacionales que a saber con qué horribles intenciones se habían hecho pasar por estudiantes de nuestro instituto durante los últimos cinco años con el fin de pasar un champú en un bote de osito por la frontera de vuelta a España (si es que ya no te puedes fiar de nadie), desde las que lo compraron todo hasta los que la próxima vez nos vamos sólo chicos y a Salou, desde los que hemos vuelto encantados por la calidad humana de las personas que nos han acompañado en este viaje hasta los que hemos vuelto encantados porque sí, porque nos lo hemos pasado bien y hemos visto Londres que es muy chulo, ¡qué narices!
En fin ¿qué más se puede pedir?.

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