martes, 23 de junio de 2015

“Ser lento hasta para salir del museo”


Dícese del grupo de alumnos que, en general, desplazándose con languidez y parsimonia, actúa con retardo y cachaza de modo que el espacio entre sus elementos integrantes se expande exponencialmente siguiendo la teoría del Big Bang.
Ayer (escribimos hoy por la mañana, que llegamos tarde y cansados) empezamos el día como más o menos el resto de los anteriores. Habíamos quedado para las nueve (una horica más tarde, que no hacía falta madrugar más porque íbamos a empezar cerca del alojamiento; la lástima es que se nos escapó decírselo a algunas que madrugaron un poco más de lo necesario) para empezar en el British Museum en vez de ir al Imperial  War Museum. Es una lástima, pero el descuadre del primer día nos había impedido ir al museo más importante de Londres y a estas alturas ya no podíamos hacerlo todo, así que había que elegir. Ya verán el otro cuando sean multimillonarios y vuelvan por su cuenta.
Claro que si quedas una hora más tarde, piensas: les dará más tiempo, seguro que están todos a la hora, iremos sobrados…qué bien. Pues no!!!  Diez o doce llegaron bien tarde y tuvimos que mandar al resto por delante y esperar a los tardanos. Si es que hay algunos que llegarán tarde hasta el día que se casen!! Lo cierto es que ya va siendo hora de que aprendan a asumir algunas responsabilidades (y suelen ser bastante cumplidores), pero no deberían restarle importancia a que, a veces, sus omisiones perjudican a otros. En fin, es una de esas lecciones que todos hemos aprendido en algún momento (yo en el siglo XVIII, cuando era joven) y que seguiremos insistiendo en que aprendan,
Llegamos al Británico, cada uno pudo visitar lo que más le pareció conveniente, aunque nunca hay que dejar  la primera vez Mesopotamia, Egipto y Grecia, y, acompañados de una fina pero puñetera lluvia, fuimos al metro para visitar la Catedral de San Pablo. Lo más chulo fue subir a la parte exterior de la cúpula, desde donde hay unas vistas impresionantes. Unas pocas de escaleras (500 o por ahí), algunas un poco claustrofóbicas, pero todos cumplieron como campeones. Y no sólo subiendo, que a alguna casi le costó más bajar…
Comimos por allí cerca. Como son espabilados, algunos ya se saben mover para encontrar el tipo de comida que más les puede apetecer o interesar. Si es que cuando hay que llenar la andorga te fijas mucho más.
Desde aquí empezamos un largo pero bonito paseo que nos llevó por el puente del Milenio hasta el museo de arte moderno Tate Modern. Como siempre, les explicamos lo que era y les invitamos a oir la audioguía para tener más información. Luego entramos todos juntos. Por lo menos tenían que ver cómo era por dentro, que tampoco le mata a nadie entrar a un museo. Como pensamos que esto de los museos, y más de arte moderno, igual  no era lo que más les iba a apetecer, los citamos para el cabo de un ratín, pero…. Que los críos nos han salido de museos!!! A que no os lo hubierais imaginado? Ya el primer día entraron solicos en la National Gallery, pero es que ayer se quedaron flipados con este otro museo. No digo que se quedaran prendados de la esencia del concepto que transmiten los autores a través de sus obras (que mira que es difícil de entender), pero por lo menos les resultaron curiosas algunas instalaciones que había en el interior. En resumen, que seguimos sin entender muchas cosas de este arte moderno, pero tuvimos que esperar a los últimos un montonazo, y eso que se les entró a buscar, que si no igual siguen dentro.
Chino chano seguimos paseando por al lado de una reconstrucción del teatro de Shakespeare, seguimos por la orilla del Támesis, la catedral de Southwark, el destructor de la segunda guerra mundial HMS Belfast, una reproducción del barco del pirata Sir Francis Drake (aquí la mitad de los piratas acabaron siendo Sir, casi como ahora), las gallerías Hay’s y llegamos junto al ayuntamiento, donde estaban ensayando algo como una obra de teatro. Desde allí nos acercamos hasta la mitad del puente de la Torre, el más bonito de todo Londres, donde nos aireamos a base de bien, ¡menudo cierzo que tienen estos londinenses según el día, y más en medio del río!
Luego, ya bien cansadicos, volvimos a coger el metro y con unas vistas excelentes del rascacielos más alto de Europa (opiniones dispares) nos dirigimos a Covent Garden. Aquí nos dejaron Berta con Victor y Alfredo, que estaban un poco pachuchillos y prefirieron recoger algo antes para asegurarse de acabar el viaje con garantías. A ver si hoy han recuperado fuerzas.
Fue una lástima que llegáramos un poco tarde, porque ya habían recogido los puestos y había poca animación en cuanto a actuaciones, pero como nos habíamos dejado el tiempo en esperas y andar a ritmo caracoleril, pues no da tiempo de todo. En cualquier caso muchos pudieron disfrutar de la actuación de una cantante con la que se hicieron hasta fotos y la van a seguir por las redes sociales y tal.
Al salir del metro junto a casa nos dieron una bonita conferencia en inglés, a cargo de un agente del metro que iba de incógnito, sobre el interés y necesidad de no saltarse el torno de la salida aunque la tarjeta que tengas no funcione bien y a veces tengas que esperar a que te dejen pasar los empleados del metro, no siempre todo lo amables y educados que deberían ser. Al final no rompimos en aplausos por si nos detenían a todos, pero tomamos buena nota de que las normas son las normas y no queda más remedio que seguirlas.
Ya de vuelta para casa, a ducharnos y reponer fuerzas.
El día no tuvo un final demasiado bueno porque algunos de nuestros chavales se pasaron algo haciendo ruido yendo y volviendo de las duchas, así que (LO HABÍA AVISADO O NO) el personal de recepción tuvo a bien hacerme una llamadica para comentar educada, pero claramente, que o dejaban de hacer ruido o podían dormir cómodamente en la calle. La verdad es que cuando bajé a decírselo entendieron el mensaje y ya no se oyó una mosca.
En fin, que las cosas son como son. Ya lo habíamos dicho un montón de veces, pero después de todo son chavales y a veces hay que repetir las cosas dos o tres mil veces más. En cualquier caso os agradecería que, si habláis con ellos, les digáis que por ser la última noche (ya sólo nos queda una… ) fueran cuidadosos por las zonas en las que el ruido puede molestar a otros. Ahora ya no da tiempo de mandarlos a Barbastro en un avión, porque como volvemos mañana… pero si les toca ir a dormir al parque más cercano, tampoco les acompañaremos a pasar la noche.
En cualquier caso somos positivos y esperamos dormir la noche que nos queda sin más incidencias (pero y si sí…?)
Besos a todos de vuestros hijos. Id empezando a preparar las tortillicas de patata y las judietas verdes, que ya vamos cuesta abajo.

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