Dícese del grupo de alumnos que, en general, desplazándose
con languidez y parsimonia, actúa con retardo y cachaza de modo que el espacio
entre sus elementos integrantes se expande exponencialmente siguiendo la teoría
del Big Bang.
Ayer (escribimos hoy por la mañana, que llegamos tarde y
cansados) empezamos el día como más o menos el resto de los anteriores.
Habíamos quedado para las nueve (una horica más tarde, que no hacía falta
madrugar más porque íbamos a empezar cerca del alojamiento; la lástima es que
se nos escapó decírselo a algunas que madrugaron un poco más de lo necesario)
para empezar en el British Museum en vez de ir al Imperial War Museum. Es una lástima, pero el descuadre
del primer día nos había impedido ir al museo más importante de Londres y a
estas alturas ya no podíamos hacerlo todo, así que había que elegir. Ya verán
el otro cuando sean multimillonarios y vuelvan por su cuenta.
Claro que si quedas una hora más tarde, piensas: les dará
más tiempo, seguro que están todos a la hora, iremos sobrados…qué bien. Pues
no!!! Diez o doce llegaron bien tarde y
tuvimos que mandar al resto por delante y esperar a los tardanos. Si es que hay
algunos que llegarán tarde hasta el día que se casen!! Lo cierto es que ya va
siendo hora de que aprendan a asumir algunas responsabilidades (y suelen ser
bastante cumplidores), pero no deberían restarle importancia a que, a veces,
sus omisiones perjudican a otros. En fin, es una de esas lecciones que todos
hemos aprendido en algún momento (yo en el siglo XVIII, cuando era joven) y que
seguiremos insistiendo en que aprendan,
Llegamos al Británico, cada uno pudo visitar lo que más le
pareció conveniente, aunque nunca hay que dejar
la primera vez Mesopotamia, Egipto y Grecia, y, acompañados de una fina
pero puñetera lluvia, fuimos al metro para visitar la Catedral de San Pablo. Lo
más chulo fue subir a la parte exterior de la cúpula, desde donde hay unas
vistas impresionantes. Unas pocas de escaleras (500 o por ahí), algunas un poco
claustrofóbicas, pero todos cumplieron como campeones. Y no sólo subiendo, que
a alguna casi le costó más bajar…
Comimos por allí cerca. Como son espabilados, algunos ya se
saben mover para encontrar el tipo de comida que más les puede apetecer o
interesar. Si es que cuando hay que llenar la andorga te fijas mucho más.
Desde aquí empezamos un largo pero bonito paseo que nos
llevó por el puente del Milenio hasta el museo de arte moderno Tate Modern.
Como siempre, les explicamos lo que era y les invitamos a oir la audioguía para
tener más información. Luego entramos todos juntos. Por lo menos tenían que ver
cómo era por dentro, que tampoco le mata a nadie entrar a un museo. Como
pensamos que esto de los museos, y más de arte moderno, igual no era lo que más les iba a apetecer, los
citamos para el cabo de un ratín, pero…. Que los críos nos han salido de
museos!!! A que no os lo hubierais imaginado? Ya el primer día entraron solicos
en la National Gallery, pero es que ayer se quedaron flipados con este otro
museo. No digo que se quedaran prendados de la esencia del concepto que
transmiten los autores a través de sus obras (que mira que es difícil de
entender), pero por lo menos les resultaron curiosas algunas instalaciones que
había en el interior. En resumen, que seguimos sin entender muchas cosas de
este arte moderno, pero tuvimos que esperar a los últimos un montonazo, y eso
que se les entró a buscar, que si no igual siguen dentro.
Chino chano seguimos paseando por al lado de una
reconstrucción del teatro de Shakespeare, seguimos por la orilla del Támesis,
la catedral de Southwark, el destructor de la segunda guerra mundial HMS
Belfast, una reproducción del barco del pirata Sir Francis Drake (aquí la mitad
de los piratas acabaron siendo Sir, casi como ahora), las gallerías Hay’s y
llegamos junto al ayuntamiento, donde estaban ensayando algo como una obra de
teatro. Desde allí nos acercamos hasta la mitad del puente de la Torre, el más
bonito de todo Londres, donde nos aireamos a base de bien, ¡menudo cierzo que
tienen estos londinenses según el día, y más en medio del río!
Luego, ya bien cansadicos, volvimos a coger el metro y con
unas vistas excelentes del rascacielos más alto de Europa (opiniones dispares)
nos dirigimos a Covent Garden. Aquí nos dejaron Berta con Victor y Alfredo, que
estaban un poco pachuchillos y prefirieron recoger algo antes para asegurarse
de acabar el viaje con garantías. A ver si hoy han recuperado fuerzas.
Fue una lástima que llegáramos un poco tarde, porque ya
habían recogido los puestos y había poca animación en cuanto a actuaciones,
pero como nos habíamos dejado el tiempo en esperas y andar a ritmo caracoleril,
pues no da tiempo de todo. En cualquier caso muchos pudieron disfrutar de la
actuación de una cantante con la que se hicieron hasta fotos y la van a seguir
por las redes sociales y tal.
Al salir del metro junto a casa nos dieron una bonita
conferencia en inglés, a cargo de un agente del metro que iba de incógnito,
sobre el interés y necesidad de no saltarse el torno de la salida aunque la
tarjeta que tengas no funcione bien y a veces tengas que esperar a que te dejen
pasar los empleados del metro, no siempre todo lo amables y educados que
deberían ser. Al final no rompimos en aplausos por si nos detenían a todos,
pero tomamos buena nota de que las normas son las normas y no queda más remedio
que seguirlas.
Ya de vuelta para casa, a ducharnos y reponer fuerzas.
El día no tuvo un final demasiado bueno porque algunos de
nuestros chavales se pasaron algo haciendo ruido yendo y volviendo de las
duchas, así que (LO HABÍA AVISADO O NO) el personal de recepción tuvo a bien
hacerme una llamadica para comentar educada, pero claramente, que o dejaban de
hacer ruido o podían dormir cómodamente en la calle. La verdad es que cuando
bajé a decírselo entendieron el mensaje y ya no se oyó una mosca.
En fin, que las cosas son como son. Ya lo habíamos dicho un
montón de veces, pero después de todo son chavales y a veces hay que repetir
las cosas dos o tres mil veces más. En cualquier caso os agradecería que, si
habláis con ellos, les digáis que por ser la última noche (ya sólo nos queda
una… ) fueran cuidadosos por las zonas en las que el ruido puede molestar a
otros. Ahora ya no da tiempo de mandarlos a Barbastro en un avión, porque como
volvemos mañana… pero si les toca ir a dormir al parque más cercano, tampoco
les acompañaremos a pasar la noche.
En cualquier caso somos positivos y esperamos dormir la
noche que nos queda sin más incidencias (pero y si sí…?)
Besos a todos de vuestros hijos. Id empezando a preparar las
tortillicas de patata y las judietas verdes, que ya vamos cuesta abajo.
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