Pues eso, que nos hemos movido hoy por prácticamente todos los medios de transporte que permite Londres.
Hemos empezado la mañana con un paseo hasta el Museo Británico. Los chavales han visitado un poco según sus intereses (y recomendados por nosotros). Otra cosa es que el mayor interés de todos fuera visitar el museo, pero es evidente que no podemos dejar de hacerlo. Con todo bastantes han disfrutado de la visita y han comentado con interés lo que habían visto.
Luego nos hemos ido en metro a buscar el autobús 159 en Oxford Street, que hace la misma ruta que los autobuses turisticos (y que valen un ojo de la cara) y hemos ido hasta el Big Ben. Otra vez en metro hasta la zona de la Torre de Londres. Hemos dado una vuelta, unos más larga que otros porque ya se va notando el cansancio y el desgaste y -todo hay que decirlo- hay algunos que son de ritmo más lento. Aun con todo les seguimos metiendo caña porque un viaje como este hay que aprovecharlo, si no al 100%, por lo menos al 90%. ¿Cuánto lo aprovecha cada uno?
Ya desde allí hemos ido en barco hasta Greenwich: mercadillo (lo han encontrado muy majos siguiendo a los profes), actuaciones callejeras y subida hasta el observatorio, donde está el meridiano cero. Como ha empezado a llover hemos pensado que era mejor volver a casa. Hemos pasado por la zona de la City donde hemos podido ver la zona y los rascacielos de oficinas.
La cena se la han organizado en el alojamiento. De momento no sacan cara de pasar hambre.
Os dejamos unas fotos para demostrarlo. Ah! y hemos andado otros 13,5 kilometros.
Cuando vuelvan os los podréis llevar a hacer el Camino de Santiago.
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